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se puede gravar en las transacciones in-ternacionales, tiene que haber voluntad política de un número de países suficiente que estén dispuestos a comprometerlo.Y en estos momentos hay un número importante, desde nuestra perspectiva, de países que están dispuestos a comprome-ter nuevas reglas en el orden internacio-nal de las transacciones para que exista una imposición que vaya directamente al desarrollo, a la lucha contra la pobreza y contra el hambre.Sería un salto cualitativo histórico, si se consigue.Es verdad que llegó a depender tam-bién de la actitud de alguna gran potencia y de la actitud de los países más desarro-llados del mundo; pero hay que mantener una prudente expectativa al respecto.Ésos son los dos grandes objetivossobre los que trabaja la Alianza contra elHambre que tiene, en última instancia, undestino claro:que se cumplan los Objetivosdel Milenio en la lucha contra la pobreza.Nos vamos a examinar en lo que es en estemomento el cumplimiento de los Objetivosdel Milenio y la Alianza contra el Hambrelucha para que ese examen sea un examenque la Comunidad Internacional puedaaprobar y ese aprobado de la ComunidadInternacional en el cumplimiento de losObjetivos del Milenio y en la lucha contra elhambre es el aprobado de la dignidad,es elaprobado de la dignidad para la ComunidadInternacional, para los países desarrollados,porque con un esfuerzo no muy grande po-dríamos evitar muchas muertes por ham-bre y muchas muertes por enfermedades amuchos seres humanos en el mundo.Muchas gracias.68
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ALIANZADE CIVILIZACIONES:UNA INICIATIVA DE PAZHace casi un año el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero,propuso el establecimiento de una alianza de civilizaciones en la que fue su primera intervención en la sede de las Naciones Unidas.No fue un discurso más de la larga serie que cada año se escucha en la im-presionante sala del plenario de la ONU.Esta alocución respondía claramente a las prioridades esenciales de la nueva políti-ca exterior española: una firme apuesta por el multilateralismo eficaz al otorgar a las Naciones Unidas el papel central en la busqueda y la consolidación de la paz y la justicia internacionales, así como la presentación de nuevas iniciativas al comienzo del siglo XXI para responder a los nuevos retos del mundo actual, que pudiesen hacer olvidar ese dramático siglo XX del que tan poco orgullosos podemos sentirnos los seres humanos.De estas nuevas propuestas, junto con la alianza contra el hambre y la pobreza,destacó la llamada alianza de civilizaciones.Esta es,en nuestra opinión,la mejor mane-ra de evitar que se erija un nuevo muro de incomprensión y rivalidad entre culturas y civilizaciones que hoy más que nunca tienen que convivir y hacer un esfuerzo de comprensión ante las demas.Frente a la tesis del choque de civiliza-ciones,al que algunos quieren arrastrarnos fatalmente como profecía que se cumple a sí misma, la visión del Gobierno español era la opuesta.Nuestro país, con la legitimidad que tienen los países que han sufrido aten-tados, supo reaccionar con la mejor respuesta que nuestro mundo civilizado puede dar a estos fanáticos que quieren imponernos el miedo y el terror: la fuerza de la democracia y de las elecciones, la defensa del Estado de derecho, una eficaz acción policial y de servicios de inteligen-cia, la promoción de nuestros valores y principios y la cooperación internacional,junto a una sociedad que mantuvo sus valores de apertura y respeto, consciente de que la discriminación y el desprecio son también formas de violencia.Precisamente esta mano tendida a otros pueblos y culturas diferentes que han sufrido y sufren como nosotros los mismos ataques y tragedias, ya sea en Turquía, Marruecos, Indonesia o recien-temente en Egipto, muestra con evidente nitidez lo oportuno de esta iniciativa. No se trata de oponernos al islam o al mundo 3.2. ARTÍCULO DEL MINISTRO DE ASUNTOSEXTERIORES Y DE COOPERACIÓN PUBLICADOEN LA VANGUARDIA(7 de agosto de 2005)69
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árabe,sino todo lo contrario,tenemos que diseñar, desarrollar y ejecutar juntos una estrategia global para derrotar definitiva-mente a todos estos grupos que tratan de imponernos su agenda de miedos, deses-tabilizaciones y permanente inseguridad y nos amenazan por igual en Occidente o en el mundo árabe.De ahí la importancia de que sean las Naciones Unidas quienes ejerzan a partir de ahora el liderazgo y la promoción de esta iniciativa. La Organización de las Na-ciones Unidas goza de una legitimidad in-sustituible para afrontar estas cuestiones.El diálogo de culturas tuvo un carácter fundamentalmente académico y cultural.El objetivo de la alianza de civilizaciones sería precisamente abordar un ejercicio de carácter político: elaborar recomen-daciones eminentemente prácticas que puedan ser asumidas por los gobiernos.Es importante que los mensajes a los países árabes e islámicos no lleguen sólo de los países occidentales, sino de terceros paí-ses como Indonesia,Malasia,Kenia o Sudá-frica, que tienen importantes poblaciones musulmanas y que han afrontado también problemas de origen extremista.El pasado 14 de julio el secretario general de las Naciones Unidas anunció formalmente el lanzamiento de una ini-ciativa para una alianza de civilizaciones.El momento del anuncio fue significativo,pues se producía justamente una semana después de los trágicos atentados de Lon-dres.La iniciativa –señala el Secretario Ge-neral– “pretende responder a la necesidad de que la comunidad internacional ponga en marcha un esfuerzo comprometido,tanto en el ámbito institucional como en el ámbito de la sociedad civil, con el fin de tender puentes y superar los prejuicios,las percepciones erróneas y la polarización que potencialmente pueden poner en peligro la paz mundial”. Es la primera vez que las Naciones Unidas emprenden una iniciativa de esta envergadura impulsada desde España.Estas afirmaciones de Kofi Annan con-trastan con los comentarios peyorativos ylas descalificaciones con que esta iniciativaespañola ha sido recibida por parte de de-terminados sectores de la oposición. Sinembargo, es una propuesta más bien desentido común, como señaló el primer mi-nistro británico,Tony Blair,durante la ruedade prensa que mantuvo con el presidentedel Gobierno a finales del mes de julio.Precisamente lo que más preocupa y temen estos grupos yihadistas es que se les deslegitime. Sus asideros ideológicos pretenden ser su mayor fuerza. Lo que ellos buscan es un enfrentamiento total con el mundo occidental. Su mayor temor es ver a cristianos,musulmanes,judíos,bu-distas, hindúes… condenándolos y luchan-do juntos a favor del respeto a la vida y la dignidad de las personas.No es suficiente que las democracias occidentales refuercen su cooperación.Esta idea es un incuestionable punto de partida. Pero si queremos derrotar defini-tivamente a nuestros enemigos,Occidente debe lograr aliados en el mundo árabe musulmán, y no sólo por parte de las au-toridades, sino sobre todo por parte de sus mismos pueblos y ciudadanos.70
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Esta iniciativa no puede ser el único instrumento para hacer frente al gran desafío del siglo XXI, que es la lucha contra el terrorismo, pero es sin duda un instrumento esencial dentro de la estrate-gia global que la comunidad internacional tiene que definir.El aspecto de la seguridad es esencial en la lucha contra el terrorismo y por ello las medidas de seguridad deben reforzarse tanto interna como internacionalmente,mejorando sustancialmente la coope-ración entre las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia y entre los diversos sistemas judiciales. Sin la máxima eficacia en el plano de la seguridad, el te-rrorismo no podrá ser derrotado. Ahora bien, debemos utilizar también todos los elementos políticos a nuestro alcance para ganar la batalla de las ideas, para arrinco-nar políticamente a quienes tratan de utilizar pretextos para justificar lo injusti-ficable: el asesinato de personas inocentes en nombre de sus particulares pundos de vista. Por ello parece una falacia intentar oponer las estrategias políticas y las de seguridad en la lucha contra el terrorismo;ambas son esenciales e imprescindibles.El Gobierno se congratula de que el secretario general haya asumido como propia una iniciativa copatrocinada por el Presidente del Gobierno y por el primer ministro turco. Es un reflejo de la impor-tancia que este ejecutivo da a la diploma-cia multilateral como línea de acción que complementa la vertiente bilateral de nuestras relaciones. La iniciativa entronca además directamente con algunos de los más importantes principios que inspiran nuestra política exterior: el respeto a la legalidad internacional, la defensa de los derechos humanos, la promoción del desarrollo y del cambio social y la proyec-ción de una sociedad abierta y dialogante,siempre dispuesta a hacer de puente entre distintas culturas.En el caso de la alianza de civilizacio-nes,el secretario general ha encomendado la elaboración de estas recomendaciones –que se plasmarán en la presentación de un plan de acción para finales del 2006– a un grupo de alto nivel (GAN) de perso-nalidades, que deberán presentar líneas prácticas de acción política. Esperamos que la primera reunión del GAN pueda celebrarse en nuestro país y les deseamos éxito en esta crucial tarea.España ha alcanzado una mayoría de edad política, económica y cultural que nos obliga a asumir nuevas responsabilida-des en la escena internacional.Nuestra sociedad ha respondido siempre con entereza y reafirmando el derecho de los ciudadanos a vivir en paz y libertad. Creemos, por tanto, que esta-mos legitimados para promover iniciativas como esta alianza de civilizaciones, que esperamos sirva para trasladar al ámbito internacional ese espíritu que ha presidido la reacción de la población española ante extremismos de cualquier signo.71
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